Qué hacer cuando el vértigo de ser y el de no ser es el mismo.
Cuando no quieres, y al darte cuenta de que no eres, quisieras haber sido.
Pero aún así, qué hacer en la frontera. Qué hacer al borde.
Cómo alargar el silencio.
Cómo dejar de mirar. Temiendo y desertando.
Tenedores desnudos, los ojos que os miran son cristalinos.
Enrojecen de hambre.
Y conducen la electricidad de su mirada.
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