Soy uno de esos preadolescentes agachado, espiando a las virgenes suicidas.
Rascándose la nariz. Masturbándose pensando en ellas mientras metían la cabeza dentro del
horno.
Esos chicos que nunca se acercan, que aman de algún modo, pero qué sabían de ellas.
Este amor me hace sentir tan pateticamente culpable. Qué sé yo.
Qué sé yo de ti. Qué derecho tengo a decir que te amo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario