viernes, 25 de julio de 2014

Los perros huelen el miedo

Fragmento del cartel de "Anomia"


Cuando paseaba por la ciudad me sentía liberada. Insignificante y despegada de mi vida. Como si mis miserias, la brutalidad y el absurdo no pudieran encontrarme entre tal amasijo.

Volver ha sido enfrentarme. Como el niño que vuelve esperando el golpe porque no tiene alternativa. Asumir la resignada desesperación. Mirar cada día un frigórifico vacío, la miseria emocional, la indiferencia.                               
Para el fulano de turno fue la señal del esplendor. Nada mejor que la violencia sobre el caído. 
       
         

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